Aventuras en Buenos Aires
Aventuras en Buenos Aires (primera parte)
Eran las seis de la mañana y sólo había dormitado un poco, mis ganas de llegara a Buenos Aires, no me había dejado dormir. Mi abuelo Jacinto al levantarse se sorprendió que yo estaba de pie tan temprano…
- Van y estás levantado… yo pensé que no te levantaba con nada…
Tomé desayuno y sólo se reflejaba mis ansias de llegar.
La mañana se respiraba un aire húmedo en Santiago, tome mi bolso negro y el único que llevé…ja…ja y me subí al auto. Recorrimos casi toda la ruta al aeropuerto en silencio, sólo algunos comentarios y sugerencias por parte de mi abuelo, que él ya era un experto viajero, dado que tuvo el gusto de ir a la canonización de San Alberto Hurtado en Roma.
Me dejo en larga fila para confirmar mi pasaje, allí me dio un fuerte abrazo y me deseo suerte.
Una larga hora esperando hasta poder llegar al mesón
- Buenos días me dijo la señora azafata que tendría unos cuarenta y algo, de cabello claro de un color castaño. Pero se notaba que iba a un estilista, porque su cabello lo tenía bonito acompañado de un bonito corte de cabello.
Yo la mire con seriedad para ocultar mi nerviosismo.
- Muy buenos días, le respondí… tengo un pasaje a Buenos Aires, por viajes París…
La azafata al ver la cartola, me pidió que se la entregara y digito el numero de vuelo 1218.
-¿Dastiné Torres Huerta? Me pregunto la señora azafata.
- Sí por supuesto, respondí debo confesar que siempre pronuncian mal mi nombre, por eso uso mi segundo nombre que es Andrés… aunque mucha gente me dice que soy tonto, por no usar mi nombre Dastine, porqué lo encuentran bonito y fuera de lo común.
Bueno esa son las opiniones de la gente. Después de confirmar mi vuelo, me indicaron ir hacía la izquierda, frente a mí tenía la puerta donde está policía internacional.
- Joven coloque todo lo que posea metal en esta bandeja por favor… me dijo un oficial de investigaciones.
Yo estaba demasiado ansioso, pensaba que algún día haría esto, cuando pensaba ir a probar suerte a Australia, pero eso fue lindo sueño de joven…
Al pasar del chequeo, me indicaron ir a la otra sala donde están las cabinas, allí me pidieron mi carne y me ingresaron todos mis datos.
Lo irónico pese que el oficial, tenia una cara de serio, al entregarme finalmente mi carne me dijo: – que tenga un buen viaje…, me sorprendió, por había escuchado que la policía era lo más agrído que podía existir.
Me dirigí por un pequeño pasillo, a la sala de espera. Estaba ansioso por subirme al avión, desde niño desee volar y ser piloto; triste fue mi pena cuando me presente voluntariamente al servicio al servicio militar, en la base el Tepual y me detectaron un tabique chueco, debió ser en uno de los tantos golpes que me he dado en mi nariz.
Bueno para no perder el curso, para espera mis ansias recorrí los locales de venta, me reí en mí interior, todo en dólares y lo irónico un simple chocolate capri, que compre a $ 100 en cualquier negocio, hay estaba a US$ 1 o sea $500 pesos chilenos… ja….ja.
Al ver al mi alrededor, me dí cuenta que era el único que iba sólo, más encima el único que portaba un sólo bolso, los demás familiares incluyendo a la abuela, los recién casados, un grupo de amigos. Pero cual de ellos llevaba más maletas…
- Atención señores pasajeros… el vuelo 1218 con destino a la ciudad de Buenos Aires, por favor dirigirse a la puerta B8…
Me hice humo, llegue antes que todos, mi frustración es que, esperaría unos cuarenta y cinco minutos hasta que llegaron las dos azafatas, más relajadas que modelos recién llegadas de sus vacaciones.
Empezaron, por el último asiento hasta el primero menos mal era el numero trece menos mal.
La vida me tenía preparada una grata sorpresa, me acomode en mi asiento y quería que el avión despegara. De repente una colorina de ojos verdes, delgada (escultural), de un metro setenta y cinco centímetros, era una barbie; más no podía creer estaba sentado al lado mío, lo primero que pensé:
- debe ser canadiense, por los rasgos. Cuando escucho de su sensual boca:
- Eu meu sento acá… era brasileña, su prima ó hermana se sento al lado, era igual a ella pero más baja.
Los auxiliares de vuelo indicaron las clásicas sugerencias, de la mascara, abrochar bien el cinturón.
El avión comienzo a moverse, mi adrenalina, estaba apunto de estallar de la emoción… en mi mente recordaba, que primero el avión, se frena, se aumenta las turbinas a nueve mil revoluciones por segundo y después de sueltan los frenos y se aceleran y disfrute el despegue, claro el piiiiii del sonido de mis orejas, me al vertía el cambio de atmósfera, el avión subió y subió hasta llegar a los nueve mil metros de altura.
- Disculpe en que parte de mí patria conocieron… me salio la personalidad, muy instintiva, que sólo se me aparece cuando estoy sólo.
Una sonrisa, de la brasileña de al lado mío.
- Estuvimos en Portillo. Me di cuenta que eran de la clase alta, porque no creo que un pobre venga a esquiar a Chile.
- Ah, me presento soy Dastine Torres y vivo al sur de mí país. Justo el avión giro y pude ver desde la altura el a ancho de nuestro país, así que señalice con el dedo que vivía al sur en una ciudad que se llama Puerto Montt.
Paramos un poco al conversación, dado que nuestra hermosa cordillera se robo la película.
- Nusotros no la habíamos visto, cuando llegamos hace una semana… estaba cubierta por nubes…
Bueno ese treinta de Junio del dos mil seis, era un día hermoso, porque estaba despejado.
Me dijo esta preciosura que se llamaba Laura, tenia veintiséis años Cruzeiro do sul, frontera con Paraguay.
De repente, me di cuenta, que la prima (ella me lo dijo) hablaba con alguien detrás, en un instante se levanto del asiento y llego un hombre cincuentón, jovial casi calvo, me miro como diciendo ¿Quién eres tú?
Y se sento con autoridad y empezó hablar en portugués a Laura, yo como iba eufórico, no me intereso este personaje continué hablando con Laura (reconozco que fui impulsivo)
- Laura, debe ser muy bueno vivir en Brasil, ya que no existe el frió.
El hombre se espanto y me miro fijo, con autoridad de meterme miedo .No me intereso es muy difícil conocer en un avión una hermosa mujer como Laura, así que el miedo se quedo abajo.
- No… me dijo sim em brasil (se le salio el portugués) hace mucho frío, en invierno hay veinte grados…
- Que rico, preciosa allá en mi natal Puerto Montt con dieciséis grados andamos todos en short y polera… Los dos brasileños me miraron con una cara de ¿Qué frío?
Iba seguir continuar conversando, cuando los auxiliares de vuelo anunciaron el almuerzo, como les dije a la Priscila y a la Constanza, para ellas serian de lo más atractivos, para mi no, porque soy hombre.
El almuerzo era una bolsa, con panes resecos que supuestamente son tostadas, con un potecillo de queso mantecoso, un manjar y un emparedado. Ofrecían jugo, gaseosas (bebidas para los chilenos) y casi inescuchable la palabra “cerveza”. Los brasileños pidieron jugo, para mi pedí “cerveza”, los brasileños me miraron curiosos
- Vale… me dijo el auxiliar argentino, tomá tú cerveza…
Era una lata de cerveza Quilmes, era ideal, para celebra que iba a Buenos Aires, a un encuentro de diseño y no saben cuanto me costo realizar este proyecto…
La abrí y en mi mente dije:
- Salud por los cabros y me acorde de mis amigos de jerga: el Pelao, el Carlos, el Esteban y el Juan… Ojala estuvieran los cabros acá, pensé… lo pasaríamos de miedo en Buenos Aires.
De repente el hombre brasileño me hablo:
- Disculpa, vas hacer algún negocio a Buenos Aires…(fui demasiado formal)
- No caballero, voy al encuentro latinoamericano de diseño…
- Interesante…
- Que le gusto de mi patria…
- Portillo, Santiago… la playa de Reñaca…
No me di cuenta cuando comenzamos a descender, lo primero que vi en una pampa verde y una mediagua… pensé:
- En todos los países hay pobreza…
Aterrizamos, nos bajamos, sentí tanta alegría al pisar la manga y dije en mi mente:
- Estoy en Argentina…
Al final del pasillo, me despedí del brasileño y de su preciosa hija Laura, se fueron riendo, a lo mejor jamás habían conocido un loco con tanta personalidad.
Me dirigí a las cabinas de aduana, me sorprendió el cartel que decía: “turistas MERCOSUR, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, sólo con cedula de identificación”
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